Cuando estamos pasando por angustia, dolor y adversidad, es el momento de poner la confianza en Dios que el hará conforme a su voluntad.
No se puede enseñar moralidad, sin enseñar su procedencia o sea Nuestro Señor Jesucristo. “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.” Juan 15:5